sábado, noviembre 20, 2021

Gracias por tanto, Reini

 

Te fuiste callando. Como Onetti contaba que se dicen los dolores.
 
Dejaste hasta el último de los suspiros de tu dulzura, de tu generosidad, de tus misterios sólo desnudos para íntimos.
 
Te dejaste una bolsa enorme para las lágrimas y para llorarte en silencio y un agujero sin arreglo para guardar cada momento de nuestros munditos compartidos.

Reini, Reini de mi alma, pasaron 17 años de una vida de sol por la ventana, de patitas en el mouse, de saltos de ingeniera del aire, de ovillo de pelo y ronrones, de tu magia de enseñar en otro idioma (el de tus miau), de mimos que se fueron a pasear.

Estuvimos cerca del récord Guinness para longevidad de las siamesas. Pero estabas ya tan cansada y descosida, que dijiste hasta acá llegamos. Y te fuiste una noche, con tanto amor en tu pasado.

A Totó le vamos a contar una verdad: que partiste a descansar un rato largo a la maceta más grande porque ahí te iluminan mejor el sol y la luna. Y que te vamos a pintar dibujitos. Para recordarte. Para volverte a pasar por el corazón.

Sólo me queda una palabra: gracias.