sábado, febrero 27, 2010

Detalles sobre el miedo y la desconfianza



Cada pausa de Eduardo Galeano es una invitación a reflexionar. Pero sobre todo, una ansiedad: la de querer seguir aferrado a sus recorridos, a sus relatos.

lunes, febrero 22, 2010

Las guerras calladas



Eduardo Galeano, la pluma de los que no pueden escribir, la voz de los que no pueden hablar, los ojos de los que tienen prohibido mirar... Acá, con los nadies.

jueves, febrero 18, 2010

Palabra de Galeano







Escribe, habla, dice el notable Galeano. Es una paz después de la larga lucha, un abrazo, un encuentro, un camino. Eso es su palabra, su voz, su magia.

domingo, febrero 14, 2010

La calma de la reflexión feroz



Reflexiones, historias, recorridos, vidas latinoamericanas. Eduardo Galeano, en un par de programas especiales de TVE.

martes, febrero 09, 2010

La memoria latente



Eduardo Galeano, al recibir un premio en Italia. Una conferencia ante los ojos del primer mundo. Las militancia de siempre, más allá de los escenarios que lo convocan. Como una memoria que late por el planeta.

miércoles, febrero 03, 2010

Las trampas oficiales



La historia contada y recortada. La Latinoamérica de la enciclopedia, los capítulos convenientes. La memoria rota. Todas esas trampas oficiales. Y ahí anda Galeano, desnudándolas...

lunes, febrero 01, 2010

Sobre el Arco Iris terrenal

Negros tocando marimba y bailando. Códice Trujillo, t. II,E. 142. Durante algún tiempo no se habló mucho de la herencia africana en los territorios americanos que alguna vez pertenecieron a España: sólo se consideraban de importancia las raíces indígena y española. Sin embargo, ahora se reconoce a la africana como tercera raíz de las culturas actuales de muchos países americanos. El texto de la Tonada El Congo habla de un africano que es capturado, separado de su madre y llevado como esclavo a tierras americanas. A pesar del tema triste del texto, tenemos una pieza con mucha energía. La partitura indica que es para voz y bajo, aunque seguramente se hacía con los instrumentos que se hallaran disponibles.

Por Eduardo Galeano*
Haití y la República Dominicana son dos países separados por un río que se llama Masacre.
Ya se llamaba así en 1937, pero el nombre resultó una profecía: a la orilla de ese río cayeron, asesinados a machetazos, miles de obreros haitianos que estaban trabajando, del lado dominicano, en el corte de caña de azúcar.
El generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, cara de ratón, sombrero de Napoleón, dio la orden de exterminio de esos negros, para blanquear la raza y exorcizar su propia sangre impura.
Los diarios dominicanos no se enteraron de la novedad. Los diarios haitianos, tampoco. Al cabo de tres semanas de silencio, algo se publicó, unas cuantas líneas, y Trujillo advirtió que no había que exagerar, que los muertos no eran más de 18 mil negros. Después de mucho discutir, acabó pagando 29 dólares por muerto.

*Del libro "Espejos" (2008). Siglo XXI Editores.


Por Waldemar Iglesias*
No debe ser sencillo su lugar. A los 19 años, Mario Balotelli Barwuah debe afrontar hostilidades que cuentan y que traen los siglos: el racismo. Aunque su pasaporte señale que es italiano, su historia dice que es africano y su piel manifiesta que es negro. El nació en Sicilia, esa porción de Italia que el norte señala como una añadidura de Africa. Sus padres vivieron, se conocieron y lo soñaron en la tierra en la que nacieron: Ghana.
A Mario, cuando tenía tres años, lo adoptó una familia italiana en Brescia. Vivió en Concesio, imaginó goles que luego hizo: nunca nadie antes había convertido tantos goles en las divisiones juveniles de un equipo de Italia. Cuando Massimo Moratti -presidente y dueño del Inter- lo vio jugar supo que ese chico de aspecto de atleta olímpico debía vestir la camiseta nerazzurra de su club.
En 2008, Mario -ya una promesa de crack en el ámbito del fútbol- juró la constitución y se transformó en ciudadano italiano. Ese detalle no le importó a nadie en el Calcio. Por ser negro y por jugar bien y hacer goles escuchó silbidos diversos. "Buuuuu", gritaron los hinchas del Chievo Verona, en el primer partido que se disputó este año por la Serie A. El respondió con el gol de la victoria y con un aplauso irónico a los silbidos racistas. Todos se quejaron de su osadía. Esta semana, por la Copa Italia, enfrentó a un rival, Juventus, cuyos hinchas tienen sistematizado el recurso: lo rechazan cada vez que Balotelli toca la pelota. En el Giuseppe Meazza, sin hinchas ajenos, él se tomó su revancha poética: dejó afuera a la Vecchia Signora en la última jugada del partido. El mensaje mudo era claro: que lo silben; él seguirá haciendoles goles a los racistas.

*Texto publicado en el diario Clarín el 1/2/10, bajo el título "Esos goles contra el racismo".

martes, enero 26, 2010

Las raíces de América



Eduardo Galeano, autor de "Las venas abiertas de América Latina", retrata los orígenes de nuestro continente. Una luz sobre esa historia tantas veces mal contada por las voces y las palabras del Imperio. Es la América de este uruguayo mago de las letras. La que él muestra, la que pone frente a su propio espejo, la que compartimos en su esencia.



Anotaciones:
"En nombre de la corona española, Cristóbal Colón fue encadenado, en su tercera travesía de la mar océana, y regresó preso a España. En nombre de la corona española, Vasco Núñez de Balboa perdió la cabeza. En nombre de la corona española, Pedro de Alvarado fue procesado y encarcelado. Diego de Almagro murió estrangulado por Francisco Pizarro, que acto seguido recibió dieciséis estocadas del hijo de su víctima.
Rodrigo de Bastidas, primer español que navegó el río Magdalena, acabó sus días acuchillado por su lugarteniente. Cristóbal de Olid, conquistador de Honduras, quedó sin pescuezo por orden de Hernán Cortés. Hernán Cortés, el conquistador más afortunado, que murió marqués y en cama, no se salvó de ser sometido a juicio por el enviado del rey". De 'Espejos' (2008). Siglo XXI Editores.

viernes, enero 22, 2010

Ahora se acuerdan...



Como si se tratara de un show necesariamente televisado, Estados Unidos se acordó -tras el terremoto devastador- de Haití, el país más pobre de América. Los olvidados, los invisibles, los nadies, los ningunos, los ninguneados ahora son el asombro del mundo que nunca los quiso mirar. Lo cuenta la historia de los que no escriben la historia. Lo retrata Galeano.

Sobre Haití


Por Eduardo Galeano
Los esclavos negros de Haití propinaron tremenda paliza al ejército de Napoleón Bonaparte; y en 1804 la bandera de los libres se alzó sobre las ruinas.
Pero Haití fue, desde el pique, un país arrasado. En los altares de las plantaciones francesas de azúcar se habían inmolado tierras y brazos, y las calamidades de la guerra habían exterminado a la tercera parte de la población.
El nacimiento de la independencia y la muerte de la esclavitud, hazañas negras, fueron humillaciones imperdonables para los blancos dueños del mundo.
Dieciocho generales de Napoleón habían sido enterrados en la isla rebelde. La nueva nación, parida en sangre, nació condenada al bloqueo y a la soledad: nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.
Por haber sido infiel al amo colonial, Haití fue obligada a pagar a Francia una indemnización gigantesca. Esa expiación del pecado de la dignidad, que estuvo pagando durante cerca de un siglo y medio, fue el precio que Francia le impuso para su reconocimiento diplomático.

Nadie más la reconoció. Tampoco la Gran Colombia de Simón Bolívar, aunque él le debía todo. Barcos, armas y soldados le había dado Haití, con la sola condición de que liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Después, cuando Bolívar triunfó en su guerra de independencia, se negó a invitar a Haití al congreso de las nuevas naciones americanas.
Haití siguió siendo la leprosa de las Américas.
Thomas Jefferson había advertido, desde el principio, que había que confinar la peste en esa isla, porque de allí provenía el mal ejemplo.
La peste, el mal ejemplo: desobediencia, caos, violencia. En Carolina del Sur, la ley permitía encarcelar a cualquier marinero negro, mientras su barco estuviera en puerto, por el riesgo de que pudiera contagiar la fiebre antiesclavista que amenazaba a todas las Américas. En Brasil, esa fiebre se llamaba haitianismo.

Texto de Eduardo Galeano, de su libro "Espejos". Editorial Siglo XXI (2008).

jueves, enero 14, 2010

Mundo se rifa







"La vida según Galeano", la serie de programas que emitió el Canal Encuentro, de Argentina. Aquí, un retrato de este mundo que se rifa.

Anotaciones:
"Nnimmo Bassey, compatriota de Ken Saro-Wiwa, visitó tierras latinoamericanas al año siguiente del asesinato de su amigo y compañero de lucha. En su diario de viaje, cuenta instructivas historias sobre los gigantes petroleros y sus impunes devastaciones.
En Curaçao, frente a las costas de Venezuela, la empresa Shell erigió en 1918 una gran refinería, que desde entonces viene echando humos venenosos sobre la pequeña isla. En 1983, las autoridades locales mandaron parar. Sin incluir los perjuicios a la salud de los habitantes, que son de valor inestimable, los expertos estimaron en 400 millones de dólares la indemnización mínima que la empresa debía pagar para que la refinería continuara operando.
La Shell no pagó nada, y en cambio compró impunidad a un precio de fábula infantil: vendió su refinería al gobierno de Curaçao, por un dólar, mediante un acuerdo que liberó a la empresa de cualquier responsabilidad por los daños que había infligido al medio ambiente en toda su jodida historia". Del libro 'Patas arriba, la escuela del mundo del revés', publicado en diciembre de 1998.

Post realizado desde Mar del Plata.

sábado, enero 09, 2010

Los otros muros



Detrás de las sombras de los muros del mundo, aparecen estos retratos de Eduardo Galeano para quitarlos del pretendido olvido. Para que se sepa a quiénes están separando. Para que conste su dañina existencia. Para que caigan.



Anotaciones:
"En 1947, la India se convirtió en país independiente.
Entonces cambiaron de opinión los grandes diarios hindúes, escritos en inglés, que se habían burlado de Mahatma Gandhi, personajito ridículo, cuando lanzó, en 1930, la marcha de la sal.
El imperio británico había alzado una muralla de troncos de cuatro mil seiscientos kilómetros de largo, entre el Himalaya y la costa de Orissa, para impedir el paso de la sal de esta tierra. La libre competencia prohibía la libertad: la India no era libre de consumir su propia sal, aunque era mejor y más barata que la sal importada desde Liverpool.
A la larga, la muralla envejeció y murió. Pero la prohibición continuó, y contra ella lanzó su marcha un hombre chiquito, huesudo, miope, que andaba medio desnudo y caminaba apoyado en un bastón de bambú.
A la cabeza de unos pocos peregrinos, Mahatma Gandhi inició una caminata hacia la mar. Al cabo de un mes, tras mucho andar, una multitud lo acompañaba. Cuando llegaron a la playa, cada uno recogió un puñado de sal. Así, cada uno violó la ley. Era la desobediencia civil contra el imperio británico.
Unos cuantos desobedientes cayeron ametrallados y más de cien mil marcharon presos. Presa estaba, también, su nación.
Diecisiete años después, la desobediencia la liberó". De 'Espejos' (2008). Siglo XXI Editores.

Post publicado desde Mar del Plata.

lunes, enero 04, 2010

Esos aplausos



Eduardo Galeano, en la Universidad de Córdoba, al recibir el título Honoris Causa, a fines de 2008. El aplauso unánime y final no es más que una consecuencia inevitable.

Anotaciones:
"Predicó en el desierto y murió solo.
Simón Rodríguez, que había sido maestro de Bolívar, anduvo medio siglo por los caminos de América, a lomo de mula, fundando escuelas y diciendo lo que nadie quería escuchar. Un incendio se llevó casi todos sus papeles. Éstas son algunas de las palabras que sobrevivieron.
* Sobre la independencia:
Somos independientes, pero no libres. Hágase algo por unos pobres pueblos que han venido a ser menos libres que antes. Antes tenían un rey pastor, que no se los comía sino después de muertos. Ahora se los come vivos el primero que llega.
. * Sobre el colonialismo mental:
La sabiduría de Europa y la prosperidad de los Estados Unidos son, en América, dos enemigos de la libertad de pensar. Nada quieren las nuevas repúblicas admitir, que no traiga el pase... ¡Imiten la originalidad, ya que tratan de imitar todo!
* Sobre el colonialismo comercial:
Unos toman por prosperidad el ver sus puertos llenos de barcos... ajenos, y sus casas convertidas en almacenes de efectos... ajenos. Cada día llega una remesa de ropa hecha, y hasta de gorras para los indios. En breve se verán paquetitos dorados, con las armas de la corona, conteniendo greda preparada «por un nuevo proceder», para los muchachos acostumbrados a comer tierra.
* Sobre la educación popular:
Mandar recitar de memoria lo que no se entiende, es hacer papagayos. Enseñen a los niños a ser preguntones, para que se acostumbren a obedecer a la razón: no a la autoridad como los limitados, ni a la costumbre como los estúpidos. Al que no sabe, cualquiera lo engaña. Al que no tiene, cualquiera lo compra."

Post publicado desde Mar de las Pampas.

domingo, diciembre 27, 2009

Pelotas mal nacidas


Hay otra historia detrás de cada una de esas pelotas que lucirán impecables a partir del 31 de mayo, cuando comience el Mundial de Japón y de Corea. En Jalandhar, en el estado indio de Punjab, como en otros tantos lugares de ese país y de otros países, se ven niños a los que todavía les falta bastante para ser adolescentes cosiendo balones de fútbol, obligados hasta el límite. Ellos, descalzos, desprovistos de todo, trabajan entre diez y doce horas diarias a cambio de casi nada, de indiferencia. Ellos, en lugar de jugar con una pelota como cualquier otro niño, las producen en condiciones infrahumanas. Es una práctica usual en territorios de carencias extremas.
Por eso, la agrupación Marcha Global contra la explotación de los niños presentó un informe ante la FIFA con los detalles de esta situación y un petitorio inevitable: "Que se termine ya todo esto; se trata de un crimen a la niñez", como señala el presidente de la entidad benéfica, Kailas Satyarthi. Sin embargo, no hubo respuestas de la FIFA, la empresa que más factura en el Mundo. Philippe Roy, coordinador de Marcha Global, señaló: "Han preferido hacerse los ciegos y los sordos. Pero conocen que India y Pakistán son los países que más productos oficiales de FIFA van a elaborar para el próximo Mundial y nosotros sabemos que miles de niños están involucrados en la producción de este material. Y esto no es nuevo. Es una historia que se repite. Y crece".
El secretario general de la FIFA, Michel Zen Ruffinen, indicó hace tiempo que esa entidad garantizaría que los productos (en especial los balones cuya licencia tiene la empresa Adidas) utilizados en la Copa del Mundo se elaborarían de acuerdo a las actuales normativas de trabajo. Sin embargo, Roy denuncia: "Adidas nunca ha respondido a lo que nuestro informe llama 'parte oscura del fútbol', que se refiere a la explotación infantil". Mientras se repiten pedidos a modo de clemencia. Mientras sólo hay silencio cómplice de los dueños del negocio. En Jalandhar y en muchas otras ciudades similares esos niños a los que no les dejan ser tales trabajan hasta el dolor, sufren.

*El texto fue publicado por el autor del Blog en 2002, en Clarín. Más de siete años después, nada cambió.



Post publicado desde Mar de las Pampas.

martes, diciembre 22, 2009

El derecho de soñar



Cuenta el estupendo Eduardo Galeano. Se trata de un abrazo a la posibilidad de soñar, ese derecho innegociable. Resulta, sobre todo, una inspiración para aquellos que aún se animan a imaginar un mundo mejor.



Nota: con este post comienza la serie "Mi verano con Eduardo Galeano". Una sucesión de espacios al servicio de la lucidez del maravilloso escritor uruguayo.

domingo, noviembre 15, 2009

Preciosas añoranzas


El restorán El Trébol, sobre la avenida Alsina, era una parada frecuente para aquel Banfield que parecía capaz de todo. Ese que en 1951 perdió el desempate con Racing, pero fue un campeón sin corona ni vuelta olímpica. Allí, con la mansedumbre traída desde el sur de Santa Fe, Eulalia María, Irma Antonia y Pablo Pompilio le ponían su juventud y sus manos laboriosas al día a día del restorán. El viejo era el dueño y hacía pocas concesiones. Así, a consecuencia de buenos tratos de los futbolistas exitosos de esos días (Graneros, Mouriño, D'Angelo, Converti, Albella, entre otros), todos ellos --los Mases, hermanos de sangre y de alma-- se hicieron hinchas del único club posible: Banfield.
Pasaron los días, los años, las décadas. A su club le sucedió de todo. Se fue a la B, volvió, sufrió, gozó y hasta jugó la Libertadores. Y a ellos, también. Se mudaron lejos. Estuvieron por Núñez, por Saavedra, por Coghlan, por Vicente López. Eulalia ya no está. Se la llevó al mejor de los cielos una enfermedad de las que no se curan. Pero Pablo e Irma andan por ahí casi sin creer lo que pasa: escuchan en la radio y en la tele que Banfield, su Banfield, puede ser campeón por primera vez. Sonríen y se acuerdan de días felices: aquellos de las visitas a los cines con butacas de pana y de las clases de pintura con el maestro Silvio Rossi. Y ese Banfield --equipo, barrio, espacio de pertenencia-- ahora les hace una invitación para volver a esa cancha que es nueva y distinta, que se llama Florencio Sola, pero que queda en el lugar de siempre: adentro de sus corazones. Irma, Pablo y el recuerdo de Eulalia prometen estar allí, en la fecha 18, ante Tigre. Hay una posiblidad enorme: la de la consagración de ese Banfield que añoran.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

lunes, octubre 19, 2009

Habitante sentimental


No nací en Parque de los Patricios. Tampoco viví en sus encantadores rincones. Pero lo conocí y lo redescubro cada vez que puedo. Celebro sus ritos. Camino sus calles, sus parques, sus empedrados. Me deleito en sus bares sin tiempo. Abrazo a su Huracán emblemático y también mío. Soy, en definitiva, un orgulloso habitante sentimental de ese barrio que me resulta tan propio.
En su geografía de arrabal brotó y se crió el tango, ahora Patrimonio Cultural de la humanidad. Por eso, como casi ningún otro, Parque de los Patricios se presta a esa música, a esa poética. Por su condición de fundador, pero sobre todo por su esencia.
Lo que sigue es un homenaje módico: tres tangos para el barrio de La Quema.

Yo soy de Parque Patricios

Yo soy de Parque Patricios,
he nacido en ese barrio
con sus chatas, con su barro.
En la humildad de sus calles
con cercas de madreselvas
aprendí enfrentar a la vida.
En aquellos lindos tiempos
de percal y uva florida
con guitarras en sus noches,
y organitos en sus tardes.
Yo soy de Parque Patricios,
vieja barriada de ayer.
Barrio mío, tiempo viejo,
farol, chata, luna llena,
vieja reja, trenza negra
y un suspiro en un balcón.
Marchois Nana cual te adore.
Muchachada de mis horas,
hoy retornaron recuerdos
que me quema el corazón.
Hoy todo todo ha cambiado
en el barrio caras nuevas,
y yo estoy avejentado
y nostalgias en el alma.
Yo soy de Parque Patricios,
evocación de mi ayer.

Letra de C. Lucero
Musica de Víctor Felice


///

Parque Patricios

Cada esquina de este barrio es un recuerdo
de lo mágica y risueña adolescencia;
cada calle que descubre mi presencia,
me está hablando de las cosas del ayer...
¡Viejo barrio!... Yo que vengo del asfalto
te prefiero con tus calles empedradas
y el hechizo de tus noches estrelladas
que en el centro no se sabe comprender.
¡Parque Patricios!...
Calles queridas
hondas heridas
vengo a curar...
Sonreís de mañanita
por los labios de los mozas
que en bandadas rumorosas
van camino al taller;
sos romántico en las puertas
y en las ventanas con rejas
en el dulce atardecer;
que se adornan de parejas
te ponés triste y sombrío
cuando algún muchacho bueno
traga en silencio el veneno
que destila la traición
y llorás amargamente
cuando en una musiquita
el alma de Milonguita
cruzó el barrio en que nació.
¡Viejo Parque!... Yo no sé que airada racha
me alejó de aquella novia dulce y buena
que ahuyentaba de mi lado toda pena
con lo magia incomparable de su amor...
Otros barrios marchitaron sus ensueños...
¡Otros ojos y otras bocas me engañaron
el tesoro de ilusiones me robaron
hoy mi vida encadenado está al dolor!...

Letra y Música: Oscar Arona

///

Parque Patricios
Para escuchar

Mi viejo Parque Patricios
querido rincón porteño,
barriada de mis ensueños
refugio de mi niñez,
el progreso te ha cambiado
con tu rara arquitectura,
llevándose la hermosura
de tus boliches de ayer.
Cuantas noches de alegría
al son de una serenata,
en tus casitas de lata
se vio encender el farol,
y al vibrar de las vigüelas
el taita de ronco acento,
hilvanaba su lamento
sintiéndose trovador.

Letra de Francisco Laino
Musica de Antonio Radicci

martes, septiembre 22, 2009

Viven las paredes

Quito tiene en sus paredes un rasgo muy latinoamericano: sus paredes hablan. Pasa en grandes ciudades y en pequeñas. Los que hablan español y los que hablan portugués; también las rezagadas comunidades indígenas que sostienen su lengua y su cultura con la fuerza de su constancia y de su razón. Cuentan historias las paredes de nuestra América; dicen lo que muchos no quieren escuchar; gritan aunque parezcan mudas; se quejan de despojos, de injusticias, de dolores. Viven. Sí, esas paredes viven.







Post publicado desde Quito, Ecuador.

jueves, septiembre 03, 2009

El Rey de Copas


Ya en 1991 Brian Clough era un superhéroe de dos ciudades y de dos equipos con una gran rivalidad futbolística: el Derby County y el Nottingham Forest. En esos dos clubes que no pertenecían a la elite del fútbol inglés había construido los mejores momentos de la historia de cada uno. Un año antes, la Universidad de Nottingham lo había nombrado doctor honoris causa como Master of Arts. En breve, recibió la Orden del Imperio Británico con el rango de oficial. Esto le permitía que le trataran oficialmente añadiendo las iniciales OBE (Officer of the British Empire) tras su nombre. Entonces, al momento de las solemnidades, el inmenso Clough respondió con su habitual irreverencia y lucidez. Dijo que las iniciales debían ser de su apodo Old Big 'Ead ("viejo creído").
Nunca se sabía bien si hablaba en serio o en broma. Parecía invariablemente a mitad de camino entre la arrogancia y la simpatía. Salvo cuando se dedicaba a lo suyo: el fútbol. Había sido delantero del Middlesbrough (la ciudad de su nacimiento; el club del que se hizo hincha en los días de la niñez) y del Sunderland. Sus estadísticas lo cuentan como un goleador tremendo: hizo 267 goles en 296 partidos, entre 1955 y 1965. También jugó, pero sin tanto éxitos, en el seleccionado inglés. Una lesión ligamentaria en una de sus rodillas lo obligó a retirarse a los 29 años. Curiosamente, lo mejor estaba por venir. Comenzó su recorrido como entrenador con una aceptable campaña con el Hartlepool. Ese paso marcó uno de los rasgos de su carrera: pelearse con las autoridades, en este caso, con el presidente Ernie Ord. En consecuencia, junto a su inseparable ayudante y amigo Peter Taylor, partieron rumbo al Derby County, que llevaba diez años en la Segunda División. Y consiguió lo que parecía imposible: en cuatro años llevó al equipo a ganar el título en la Liga inglesa (hoy Premier League) y luego a las semifinales de la Copa de Europa, en la que fue eliminado en una serie de escándalo por la Juventus. Volvió a pelearse con las autoridades del club, que lo consideraban inmanejable. Y decidieron echarlo. Al día siguiente recibieron dos mensajes: el primero, una carta del plantel solicitando que regresara el entrenador; el segundo, fue multitudinario: los hinchas organizaron la campaña Bring Back Clough ("traigan de vuelta a Clough"). No hubo caso: Clough prefirió irse a dirigir al Brighton, de la Tercera División, y luego al Leeds United. No le fue bien.
Pero no fue el final, se trató apenas de un impulso: en enero de 1975, asumió en el Nottingham Forest. Uno de los milagros más grandes de la historia del fútbol estaba por suceder. Entre 1977 y 1980 el equipo pasó de la Segunda División a ganar siete títulos (una Liga, dos Copas de la Liga, una Community Shield, dos Copas de Campeones de Europa y una Supercopa de Europa). Tenía una varita mágica: convertía a jugadores desconocidos en figuras. Un caso emblemático fue el de John Robertson, quien cuando llegó al Forest iba a ser vendido a un equipo de Tercera División. Luego fue clave en ese ciclo impresionante. Decía Clough sobre él: "Era un joven realmente muy poco atractivo. Si un día me estaba encontrando un poco mal, me sentaba al lado suyo. Yo parecía Errol Flynn comparado con él. Pero le dabas un metro de césped y era un artista. El Picasso de nuestro equipo".
Su ciclo en el Forest continuó hasta 1993 y ganó otras dos Copas de la Liga (en 1989 y 1990). Esos dos trofeos fueron los últimos en la historia del club. Con la partida de Clough el Nottingham fue perdiendo terreno. Y su mayor motivo de orgullo, ahora, parece ser evocar al increíble Clough.
Nunca lo eligieron para dirigir al seleccionado inglés. Una rareza. O no tanto. Lo explicó él mismo, en alguna oportunidad: "Estoy seguro de que los encargados de decidir al seleccionador inglés pensaron que si me daban el cargo, hubiera querido manejar todo. Fueron astutos: es exactamente lo que habría hecho". Era políticamente incorrecto.
Clough siempre se manifestó socialista y le ofrecieron en varias oportunidades un puesto en el Partido Laborista para ser candidato al parlamento inglés. Nunca aceptó. También militaba: era habitual que participara de las marchas de apoyo a las huelgas de los mineros, incluso formando parte de los piquetes. Y firmó el manifiesto de fundación apoyando a la Anti-Nazi League, una organización de izquierda que tuvo su apogeo a finales de los años 70.
Cuando dejó su cargo de entrenador, ya conocía algún infierno del alcohol. En 2002 publicó una autobiografía titulada "Cloughie: Walking on water" en la que además de repasar toda su carrera cuenta en detalle sus problemas con la bebida. Pero tenía humor incluso para eso: en la presentación del libro se refirió al título elegido y dijo "¿caminar sobre el agua? Supongo que mucha gente estará diciendo que en vez de caminar sobre ella, debería haberla tomado más en mis bebidas. Tienen toda la razón".
Murió el 20 de septiembre de 2004 debido a un cáncer de estómago. Tuvieron que habilitar un estadio, el Pride Park de Derby, para que lo fuera a despedir tanta gente que lo quería. No se recuerdan en la ciudad de Derby tantas ofrendas florales juntas.
Antes y después de su adiós, recibió todos los tributos: le escribieron libros y canciones; hicieron videojuegos y películas; una de las tribunas The City Ground, el estadio del Forest, fue reedificada en 1980 con su nombre; en julio de 2004, el tranvía #215 de Nottingham fue renombrado "Brian Clough"; en agosto de 2005, se comenzó a llamar "Clough Way" el tramo de la carretera A52 que une Derby con Nottingham; en ambas ciudades, hay una estatua que lo recuerda; lo mismo sucede cerca de la casa en la que se crió, en Middlesbrough.
Una vez, ya consagrado, le preguntaron cuál había sido el día más feliz de su vida. Y el dueño de tantos éxitos, El Rey de Copas, respondió: "Cuando me casé con mi esposa Barbara". Lo dijo serio, convencido. El inolvidable Clough también sabía ofrecer homenajes.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarin.com

Cine:


The Damned United, la última película sobre Brian Clough (2009).

Más:
Detalles sobre el film, en IMDB.

lunes, agosto 03, 2009

Espíritu de equipo


Cuando un grupo de amigos no enrolados en ningún equipo se disponen para jugar, tiene lugar una emocionante ceremonia destinada a establecer quiénes integrarán los dos bandos. Generalmente dos jugadores se enfrentan en un sorteo o pisada y luego cada uno de ellos elige alternativamente a sus futuros compañeros.
Se supone que los más diestros son elegidos en los primeros turnos, quedando para el final los troncos. Pocos han reparado en el contenido dramático de estos lances.
El hombre que está esperando ser elegido vive una situación que rara vez se da en la vida. Sabrá de un modo brutal y exacto en qué medida lo aceptan o lo rechazan. Sin eufemismos, conocerá su verdadera posición en el grupo. A lo largo de los años, muchos futbolistas advertirán su decadencia, conforme su elección sea cada vez más demorada.
Manuel Mandeb, que casi siempre oficiaba de elector observó que las decisiones no siempre recaían sobre los más hábiles. En un principio se creyó poseedor de vaya a saber qué sutilezas de orden técnico, que le hacían preferir compañeros que reunían ciertas cualidades.
Pero un día comprendió que lo que en verdad deseaba, era jugar con sus amigos más queridos. Por eso elegía a los que estaban más cerca de su corazón, aunque no fueran tan capaces.
El criterio de Mandeb parece apenas sentimental, pero es también estratégico. Uno juega mejor con sus amigos. Ellos serán generosos, lo ayudarán, lo comprenderán, lo alentarán y lo perdonarán. Un equipo de hombres que se respetan y se quieren es invencible. Y si no lo es, más vale compartir la derrota con los amigos, que la victoria con los extraños o los indeseables.

El siguiente texto (titulado "Instrucciones para elegir en un picado") lo escribió Alejandro Dolina. Y fue enviado por Fernando Kejval, integrante del Misura en tiempos ya remotos.

domingo, julio 05, 2009

Viejo, nos cagaron


Hay otra historia detrás del subcampeonato. Y no es la historia de una derrota. No perdió Huracán, más allá de que no dio la vuelta olímpica. Porque Angel Cappa y Mario Bolatti no merecían ese desenlace sin consagración. No, seguro que ellos no perdieron. Tampoco los pibes, como Javier Pastore y Matías Defederico, que le pusieron su cara a una caída que no fue tal. Porque está claro que perder no siempre es perder.
Y así como el fútbol del mundo recuerda a campeones sin vuelta, como Hungría de 1954, o como Holanda de 1974. Así como el fútbol argentino no olvida a Gimnasia La Plata de 1933, a Banfield de 1951, a Lanús de 1956. O como la historia quemera rememora a La Aplanadora de 1939, a Los Penta de 1976; este Huracán de Angel Cappa ya se había garantizado un lugar en el pedestal más allá del tropiezo ante Vélez, en Liniers.
El técnico lo escuchó desde joven, y lo militó desde entonces: “Hay muchas formas de perder. Usted elija siempre perder jugando, perder de pie”. Y este Huracán cayó de pie. Porque jugó para el aplauso y porque soñó desde lo imposible. Porque se armó para lidiar con el promedio y fue motivo de elogio de propios y de ajenos. Porque permitió lo que casi nadie en la historia reciente de Huracán: que el Globo de Newbery en el pecho fuera un orgullo inflado.
Es cierto, no estará la sexta estrella en la camiseta a partir del Apertura. Pero sí habrá una memoria que lo guardará siempre a este Huracán, a estos Angeles de Cappa, a este Equipo del Pueblo. Porque el recorrido fue un placer y un lujo. Por eso, también la ovación para ellos. Los aplausos, el reconocimiento, las lágrimas compartidas, ese dolor que es militancia y pertenencia. No habrá olvido para esta tarde de Liniers, más allá del golpe. Porque el hincha de Huracán no es hincha del éxito sino de su identidad. Y este equipo hizo algo enorme. Fue generoso como aquellos equipos tetracampeones de la década del ‘20, como Guillermo Stábile y Cesáreo Onzari; fue guapo como Herminio Masantonio; fue futbolísticamente romántico como Emilio Baldonedo y Tucho Méndez; fue lúcido y hasta lujoso como en los días felices de los 70. Resultó, sobre todas las cosas, una reivindicación de aquellos mandamientos que parecían perdidos.
Se deshace la tarde en Liniers, bajo el cielo del Amalfitani. Es un golpe cada paso rumbo a los barrios del Sur. Se entiende cada llanto. El fútbol tiene esa cara ingrata tantas veces. Pero ninguno de ellos, ni el más quejoso ni el menos optimista, tienen un reproche para ofrecer. Y no porque el alma rota se los impida. Simplemente, porque este Huracán fue una excusa para vivir felices por un rato y abrazados a una posibilidad. Y eso, hoy, mañana, siempre, será una razón suficiente para decirles a los protagonistas de este recorrido una palabra de siete letras y un sólo significado: gracias. Sucede que la gloria, a veces, no necesita de vueltas olímpicas.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín. Y posteriormente incorporado en el libro "El campeón de la gente", del periodista Gustavo Catalano.

Nota: mi Viejo, que ya no está, me hizo quemero.

martes, junio 02, 2009

Manchester: bellezas, misterios y contrastes


Cosmopolitan
Si hubiera una competencia sobre el carácter cosmopolita de las ciudades, Manchester podría competir y hasta llegar a la final de la Champions League, como el United. Se comprueba en las calles. Hay árabes con sus turbantes y también con sus billetes (el dueño del Manchester City, por ejemplo, es un integrante de la familia real de los Emiratos Arabes Unidos). Hay hijos e hijas de las antiguas colonias británicas en Africa y, sobre todo, en el Caribe. Hay indios que llegaron para poner sus negocios breves en casi todas las cuadras del centro. Hay un barrio chino, con todos sus vértigos y sus colores. Hay italianos y españoles que eligieron las pastas y las tapas para llenar sus bolsillos vendiendo comida. Hay galeses, escoceses e irlandeses que, sostienen, en Manchester se sienten como en sus casas. Hay japoneses y coreanos que trabajan en áreas vinculadas con el servicio y/o con la tecnología. Hay, parece, gente de cada rincón que uno imagine entre los 2.600.000 que viven en Manchester. Ah, sí, también hay ingleses tomando cerveza en cada bar.

Mitología urbana
Son las diez y media de la mañana y el rito ya comenzó. No se trata de una novedad, pero aún así el asombro llega: en los bares del centro de Manchester hay cervezas de todo tipo sobre las mesas. Jóvenes, grandes, mujeres, hombres, elegantes, descuidados, barbudos, prolijos, metrosexuales. Todos. No hay distinción. Pero no se trata de un ocasional reemplazo del tradicional british breakfast. Nada de eso: hasta puede ser un complemento.
Y el rito continuará hasta que cierre el último de los bares de esta ciudad en la que conviven con armonía las construcciones tradicionales y los edificios modernos. La sorpresa no cesa: a la hora de la merienda, el five o'clock tea se transforma en mitología urbana: la misma señora que uno imagina con una coqueta taza está sentada en la barra del bar One y va por su segunda pinta (la tradicional medida británica para la cerveza). El barman observa todo con naturalidad: se trata de una cuestión cotidiana. Lo mismo sucede en otros bares típicos de la ciudad: Odd, Bluu Bar, The Knott, Mojo. No se observan excepciones. La ceremonia se renueva en cada rincón.


Donde se se transpira fútbol
Manchester resulta tan británica como casi todas las postales británicas. Tiene los encantos de su tradición, con sus construcciones sólidas, con sus viejos espacios (como teatros y estaciones de ferrocarril) reciclados en mandatos de este tiempo: centros comerciales y hoteles de lujo.
En la St. Peter Street, donde se encuentra el Radison Edwardian (la concentración de Los Pumas en esta ciudad), se puede observar otro de los rasgos de la ciudad, vinculados con el deporte: acá, bajo el mismo cielo en el que Carlos Tevez escuchó ovaciones, el fútbol es la vedette. Y no el rugby, más allá del test match de mañana entre Argentina e Inglaterra. Allí, en los bares que tienen pantalla gigante y cervezas de todas las variadades y a toda hora, se ofrece más la televisación del encuentro entre el seleccionado de Wayne Rooney y Frank Lampard contra Kazajstán, por las Eliminatorias para Sudáfrica 2010, que la cita de los Pumas en Old Trafford. El solo hecho de entrar a Brannigans, uno de esos bares, lo confirma: se ven camisetas de todos los tiempos del Manchester United, sobre todo, y las de su rival de la ciudad, el City. De rugby, nada. Como si la ciudad sólo transpirara de fútbol.

Desde Old Trafford
No es un día sencillo en Manchester para que el estadio luzca repleto: justo antes del inicio del partido frente a Los Pumas, juegan los Lions en Sudáfrica, con 9 ingleses en el plantel; en simultáneo, la selección de fútbol visita Almaty para enfrentar a Kazajstán, por las Eliminatorias para Sudáfrica 2010; y a la noche, en esta ciudad tocará Oasis, los vecinos del décimo piso del Radisson Edwardian, el hotel donde se concentra el plantel argentino. Encima, llueve desde hace más de 24 horas. Sin embargo, en las tribunas de Old Trafford hay clima de evento deportivo trascendente: son 40.521 espectadores.
A la hora de los himnos, sucede un episodio poco frecuente: el "oíd mortales" lo escuchan muchísimos ingleses. Hay respeto, silencio y, luego, aplausos. En el centro de la escena, Los Pumas repiten el rito: gritan para que los escuche todo El Teatro de los Sueños. Hay, en el medio del estadio que impacta, una bandera que se parece mucho a un homenaje perpetuo: "Gracias Pumas por los huevos". De fondo se escucha a la murga de Manchester. También hay fuegos artificiales al momento de salir los equipos. Afuera todavía esperan muchos fanáticos con inmensos vasos de cerveza.

Textos escritos por el autor del Blog para Clarín.
Fotos de Rodrigo Vergara, quien además contó sus sensaciones en Rugby Time.


Post publicado desde Manchester, Inglaterra.

martes, mayo 26, 2009

Gracias por el fuego y por tus palabras


Están los que se proponen inventar una vacuna que salve al mundo, los que coleccionan insomnios imaginando la sinfonía insuperable y los que una vez por semana sueñan con fabricarse alas y volar. El Alto, no. El gran deseo entre los deseos del Alto era fundar un equipo de fútbol en el que se iluminara la esencia de la condición humana. Mil veces lo había dicho en el Bar de los Sábados, ese territorio donde estaba claro que no hay mejor certificado de existencia que tener un deseo: le faltaba mucho para hacer real a ese equipo. Salvo el nombre. Eso estaba. Lo llamaría Primavera con una esquina rota.
Ante la posibilidad legítima de que a alguien en el Bar de los Sábados lo desacomodara el bautismo del equipo, el Alto eligió enarbolar su fundamento: "Primavera con una esquina rota es uno de los tantísimos libros de ternuras de Mario Benedetti. Lo compré el 2 de enero de 1985, lo leí sin poder parar el 3 de enero de 1985 y decidí el 4 de enero de 1985 que el día en que fundara un equipo lo llamaría así". El Gordo, otra postal del bar, le preguntó por qué. El Alto le devolvió una respuesta que habitaba su saber y su boca justo desde 1985: "Ahí está todo".
El Alto había crecido enterándose de que Mario Benedetti supo querer la camiseta de Nacional de Montevideo, se entrenó en gritar los goles de Atilio García y vibró de honor por la nobleza de Obdulio Varela. Igual, no era esa la explicación del nombre de su futuro equipo. Había una causa aún mayor: "En Primavera con una esquina rota, brillan el amor y la lucha, la soledad y las ansias, la tenacidad y el aprendizaje, el vacío y la frustración, la plenitud y, sobre todo, la libertad. ¿Díganme qué otra cosa es el fútbol o qué otra cosa es la humanidad?"
En el Bar de los Sábados no hubo voz en esa tarde que no sonara para dedicarle una emoción, una palabra o un tributo a la memoria dulce del gran Mario Benedetti. Eso mismo hizo el Gordo, que miró conmovido al Alto y le aseguró que Primavera con una esquina rota era un nombre perfecto para un equipo. "Perfecto, pero no el único", agregó. Luego, dejó ir un silencio y reveló que también él deseaba fundar un equipo en el que se iluminara la esencia de la condición humana. Y que, con Benedetti en el alma, le iba a poner Gracias por el fuego.

Texto publicado por Ariel Scher, editor y compañero de redacción, en Clarín.

lunes, mayo 18, 2009

En el nombre de Pedro


"Pibe, no crea, eh... Ya está todo inventado", decía con esa mueca mínima, que parecía una sonrisa buscando sana complicidad. Cada diálogo con él resultaba una revelación. Cuando hablaba, cuando miraba, el señor Pedro Uzquiza resucitaba a un Buenos Aires que ya no existía, que ya había perdido los preciosos códigos del bar y de la bohemia. No sólo eso hacía: mostraba caminos, abrazaba el culto a la amistad, se animaba a decir verdades incómodas, mostraba su costado más visceral y se enojaba ante las injusticias cotidianas. Era auténtico, férreo en algunas ocasiones, cristalino siempre. Guardaba su inmensa ternura para los que la merecían.
Fue periodista de Clarín, El Gráfico y La Razón, entre otros tantos medios; docente sin pizarrón en cuestiones de la vida; un defensor del buen gusto; un tipo implacable con los ventajeros; un hombre íntegro, sensible, generoso; un amigo que también ahora aparece en la mesa del bar de enfrente, como recuerdo entrañable...
Ediciones Al Arco, el único sello nacional de literatura deportiva, le acaba de ofrecer un tributo: su nueva colección de libros, que arranca con la reedición de De Puntín (once cuentos de autores diversos, con prólogo de Jorge Valdano y contratapa de Eduardo Galeano), se llamará Pedro Uzquiza. Una iniciativa impulsada por Marcos González Cezer y Julio Boccalatte, responsables de la editorial, y celebrada por todos aquellos que conocieron al inolvidable Pedro. Sucede que los tipos como él perduran más allá de los días que vivieron: en esas historias encantadoras que brotan como añoranzas, en muchas de sus buenas notas en el archivo o, ahora, en una colección de libros que llevará su nombre.

Texto publicado por el autor del Blog, en Clarín.

jueves, abril 23, 2009

El jazz, según Cortázar



The John Coltrane Quartet (John Coltrane, McCoy Tyner, Jimmy Garrison, Elvin Jones) en 1963, durante el programa de televisión Jazz Casual, interpretando Alabama.



Julio Cortázar y el jazz, en el programa "A fondo", de la TVE, en 1977.



"El perseguidor", el relato de Cortázar más vinculado con el jazz.

Contaba René Vargas Vera, en el diario La Nación, hace una década: "Pero el Cortázar músico, quizás el más minucioso -el jazzman-, está plasmado en 'El perseguidor', que es como una pequeña 'Rayuela', por las similitudes de sus personajes Johnny y Oliveira. 'El perseguidor', dedicado In memoriam de Ch. P. (Charlie Parker), retrata a un Johnny Carter (donde se reúnen nombre y apellido de dos saxos memorables: Johnny Hodges y Benny Carter), que hereda aficiones de Parker: alcohol, drogas, escándalos, amoríos... Johnny es un músico arbitrario y genial, que descoloca con gestos y desplantes de intuitivo a Bruno (es decir, Cortázar), un crítico racional que está escribiendo un libro sobre Johnny. 'Todo crítico, ay, es el triste final de algo que empezó como sabor, como delicia de morder y mascar', piensa Bruno, quien, entre el perfil humano y el jazz, descubre que 'uno es una pobre porquería al lado de un tipo como Johnny Carter'. Bruno, que ha escrito un libro que es -lo reconoce Johnny- 'como lo que toca Satchmo, tan limpio, tan puro'".

miércoles, marzo 04, 2009

Imagina



Ya hacía bastante tiempo que había llegado la democracia. El pibe iba a un colegio católico de Belgrano. Para la clase de música, cada alumno llevaba algo de lo que prefería escuchar en su mundo privado. Y el pibe tuvo una suerte de osadía sin querer: llevó una grabación de The Beatles que incluía la canción Imagine. No entendió por qué, pero el profesor, siempre tan prolijo, tan metódico, tan religioso, no permitió que el pibe compartiera aquella canción de John Lennon.
Descubrió, días después, la matriz de la censura: lo llamaron a la sala de profesores. Los docentes de catequesis lo intimaron:
--No podés traer más esa música.
--Es John Lennon. Me gusta.
--Pero no podés escuchar Imagine...
--Pero me gusta.
--No la debés escuchar...
--¿Por qué?
--Es una canción subversiva.
El pibe volvió ese día a la casa en silencio. Se fijó en el más gordo de los diccionarios de la biblioteca familiar el término incómodo. Siguió sin entender a sus profesores. Después apretó play. Y se quedó a solas con Lennon.

Imagine
Imagina


Imagine there's no heaven
it's easy if you try
no hell bellow us
above us only sky.
Imagina que no hay un paraíso
es fácil si lo intentas
no hay infierno debajo nuestro
sobre nosotros, sólo el cielo.


Imagine all the people, living for today
imagine there's no countries
it is'nt hard to do
nothing to kill or die for
and no religion to.
Imagina a toda la gente, viviendo hoy
imagina que no hay países
no es duro de hacer
no hay nada por lo que matar o morir
y religiones tampoco.


Imagine all the people,living life in peace.
Imagina a toda la gente, viviendo la vida en paz.

You may say im a dreamer
but im not the only one
i hope someday you'll join us
and the world will be as one.
Debes decir que soy un soñador
pero no soy el único
espero que algún día nos acompañes
y que el mundo sea uno.


Imagine no possesions
i wonder if you can
no need for greednor hunger
a brother hood of men.
Imagina que no hay posesiones
me encantaría si pudieras
no necesitar la ambicion, ni las ansias
el hermano encapuchado de un hombre.


Imagine all the people, cheering all the world.
Imagina a toda la gente, compartiendo el mundo.

You may say im a dreamer
but im not the only one
i hope someday youll join us
and the world will live as one.
Debes decir que soy un soñador
pero no soy el único
espero que algún día nos acompañes
y que el mundo sea uno.

sábado, enero 31, 2009

Encantos de nuestro vecindario


Montevideo

Resbalo por tu tarde como el cansancio por la piedad de un declive.
La noche nueva es como un ala sobre tus azoteas.
Eres el Buenos Aires que tuvimos, el que en los años se alejó quietamente.
Eres nuestra y fiestera, como la estrella que duplican las aguas.
Puerta falsa en el tiempo, tus calles miran al pasado más leve.
Claror de donde la mañana nos llega, sobre las dulces aguas turbias.
Antes de iluminar mi celosía tu bajo sol bienaventura tus quintas.
Ciudad que se oye como un verso.
Calles con luz de patio.

Jorge Luis Borges


Montevideo a la vista

Ya el mar es patria, no destierro;
porque el espíritu de Ariel
diseña una ciudad y un cerro
con su luminoso pincel.

Enrique Diez-Canedo
(español)



Crónica de la ciudad de Montevideo

Julio césar Puppo, llamado El Hachero, y Alfredo Gravina, se encontraron al anochecer, en un café del barrio de Villa Dolores. Así, por casualidad, descubrieron que eran vecinos:
--Tan cerquita y sin saberlo.
Se ofrecieron una copa, y otra.
--Se te ve muy bien.
--No te vayas a creer.
Y pasaron unas pocas horas y unas muchas copas hablando del tiempo loco y de lo cara que está la vida, de los amigos perdidos y los lugares que ya no están, memorias de los años mozos:
--¿Te acordás?
--Si me acordaré.
Cuando por fin el café cerró sus puertas, Gravina acompañó al Hachero hasta la puerta de su casa. Pero después el Hachero quiso retribuir:
--Te acompaño.
--No te molestes.
--Faltaba más.
Y en ese vaivén se pasaron toda la noche. A veces se detenían, a causa de algún súbito recuerdo o porque la estabilidad dejaba bastante que desear, pero enseguida volvían al ir y venir de esquina a esquina, de la casa de uno a la casa del otro, de una a otra puerta, como traídos y llevados por un péndulo invisible, queriéndose sin decirlo y abranzándose sin tocarse.

Eduardo Galeano - El libro de los abrazos.


Montevideo

Montevideo, copa de plata,
llena de encantos y de primores.
Flor de ciudades, ciudad de flores,
de cielos mágicos y tierra grata.
Tus bravos héroes la Historia acatan.
Fervientes lirios dieron loores
a los centauros y a los pastores
cuyas proezas recuerda el Plata.

Y ese tesoro de ritmo y de gracia,
rosas del pueblo, o aristocracia
que en tus mujeres divinas veo
¡ son, con sus almas de poesía
de tu corona pedrería
maravillosa Montevideo !

Rubén Darío
(nicaragüense)


Post publicado desde Montevideo, Uruguay.

jueves, enero 29, 2009

Museo de un dolor


Al año de la Guerra de las Malvinas, el 3 de abril de 1983, el escritor y Premio Nobel Gabriel García Márquez publicó un conmovedor texto en el diario El Espectador, de Bogotá. Acá y ahora, en este Puerto Argentino al que todos llaman Stanley, sus palabras resultan una verdad afilada, tanto como entonces. De fondo, se escuchan dos aviones del Ejército Británico haciendo ejercicios de combate. Son un hachazo que surca el cielo de la guerra imposible. Hace un rato volvimos del Museo. La sensación abruma. Los ojos vieron los retazos de lo que no debió ser...

Abril de 1983. Por Gabriel García Márquez.
Un soldado argentino que regresaba de las Islas Malvinas al término de la guerra llamó a su madre por teléfono desde el Regimiento I de Palermo en Buenos Aires y le pidió autorización para llevar a casa a un compañero mutilado cuya familia vivía en otro lugar. Se trataba —según dijo— de un recluta de 19 años que había perdido una pierna y un brazo en la guerra, y que además estaba ciego. La madre, feliz del retorno de su hijo con vida, contestó horrorizada que no sería capaz de soportar la visión del mutilado, y se negó a aceptarlo en su casa. Entonces el hijo cortó la comunicación y se pegó un tiro: el supuesto compañero era él mismo, que se había valido de aquella patraña para averiguar cuál sería el estado de ánimo de su madre al verlo llegar despedazado.

Esta es apenas una más de la muchas historias terribles que durante estos últimos doce meses han circulado como rumores en la Argentina, que no han sido publicadas en la prensa porque la censura militar lo ha impedido, y que andan por el mundo entero en cartas privadas recibidas por los exiliados. Hace algún tiempo conocí en México una de esas cartas, y no había tenido corazón para reproducir algunas de sus informaciones terroríficas. Sin embargo, revistas inglesas y norteamericanas celebraron este dos de abril el primer aniversario de la aplastante victoria británica, y me parece injusto que en la misma ocasión no se oiga una voz indignada de la América Latina que muestre algunos de los aspectos inhumanos e irritantes del otro lado de la medalla: la derrota argentina. La historia del joven inválido que se suicidó ante la idea de ser repudiado por su madre, es apenas un episodio del drama oculto de aquella guerra absurda.


Ahora se sabe que numerosos reclutas de 19 años que fueron enviados contra su voluntad y sin entrenamiento a enfrentarse con los profesionales ingleses en las Malvinas, llevaban zapatos de tenis y muy escasa protección contra el frío, que en algunos momentos era de 30 grados bajo cero. A muchos tuvieron que arrancarles la piel gangrenada junto con los zapatos y 92 tuvieron que ser castrados por congelamiento de los testículos, después de que fueron obligados a permanecer sentados en las trincheras. Sólo en el sitio de Santa Lucía, 500 muchachos se quedaron ciegos por falta de anteojos protectores contra el deslumbramiento de la nieve.

Con motivo de la visita del Papa a la Argentina, los ingleses devolvieron mil prisioneros. Cincuenta de ellos tuvieron que ser operados de las desgarraduras anales que les causaron las violaciones de los ingleses que los capturaron en la localidad de Darwin. La totalidad debió ser internada en hospitales especiales de rehabilitación, para que sus padres no se enteraran del estado en que llegaron: su peso promedio era de 40 ó 50 kilos, muchos padecían de anemia, otros tenían brazos y piernas cuyo único remedio era la amputación, y un grupo se quedó interno con trastornos psíquicos graves.



“Los chicos eran drogados por los oficiales antes de mandarlos al combate”, dice una de las cartas de un testigo. “Los drogaban primero a través del chocolate, y luego con inyecciones, para que no sintieran hambre y se mantuvieran lo más despiertos posible”. Con todo, el frío a que fueron sometidos era tan intenso que muchos murieron dormidos. Tal vez fueron los más afortunados porque otros murieron de hambre tratando de extraer la pasta de carne que se petrificaba dentro de las latas. En este sentido, mucho es lo que se sabe sobre la barbarie de la logística alimenticia que los militares argentinos practicaron en las Malvinas. Las prioridades estaban invertidas: los soldados de primera línea apenas si alcanzaban a recibir unas sardinas cristalizadas por el hielo, los de la línea media recibían una ración mejor, y en cambio los de la retaguardia tenían a veces la posibilidad de comer caliente.


Frente a condiciones tan deplorables e inhumanas, el enemigo inglés disponía de toda clase de recursos modernos para la guerra en el círculo polar. Mientras las armas de los argentinos se estropeaban por el frío, los ingleses llevaban un fusil tan sofisticado que podía alcanzar un blanco móvil a 200 metros de distancia, y disponían de una mira infrarroja de la más alta precisión. Tenían además trajes térmicos y algunos usaban chalecos antibalas que debieron ocasionarles trastornos mentales a los pobres reclutas argentinos, pues los veían caer fulminados por el impacto de una ráfaga de metralla, y poco después los veían levantarse sanos y salvos y listos para proseguir el combate. Las tropas inglesas estaban una semana en el frente y luego una semana a bordo del “Canberra”, donde se les concedía un descanso verdadero con toda clase de diversiones urbanas en uno de los parajes más remotos y desolados de la Tierra.

Sin embargo, en medio de tanto despliegue técnico, el recuerdo más terrible que conservan los sobrevivientes argentinos es el salvajismo del batallón de “gurkhas”, los legendarios y feroces decapitadores nepaleses que precedieron las tropas inglesas en la batalla de Puerto Argentino. “Avanzaban gritando y degollando”, ha escrito un testigo de aquella carnicería despiadada. “La velocidad con que decapitaban a nuestros pobres chicos con sus cimitarras de asesinos era de uno cada siete segundos. Por una rara costumbre, la cabeza cortada la sostenían por los pelos y le cortaban las orejas”. Los “gurkhas” afrontaban al enemigo con una determinación tan ciega que de 700 que desembarcaron sólo sobrevivieron setenta. “Estas bestias estaban tan cebadas que una vez terminada la batalla de Puerto Argentino, siguieron matando a los propios ingleses hasta que éstos tuvieron que esposar a los últimos para someterlos”.


Hace un año, como la inmensa mayoría de los latinoamericanos, expresé mi solidaridad con Argentina en sus propósitos de recuperación de las Islas Malvinas, pero fui muy explícito en el sentido de que esa solidaridad no podía entenderse como un olvido de la barbarie de sus gobernantes. Muchos argentinos e inclusive algunos amigos personales, no entendieron bien esta distinción. Confío, sin embargo, en que el recuerdo de los hechos inconcebibles de aquella guerra chapucera nos ayude a entendernos mejor. Por eso me ha parecido que no era superfluo evocarlos en este aniversario sin gloria. Como nunca me parecerá superfluo preguntar otra vez y mil veces más —junto a las madres de la Plaza de Mayo— dónde están los ocho mil, los diez mil, los quince mil desaparecidos de la década anterior.

Post publicado desde Puerto Argentino, islas Malvinas.

Las fotos fueron sacadas por el autor del blog en el Museo de la Guerra de las Malvinas.

jueves, enero 22, 2009

Sobre la fidelidad


Leyendo Notas de Prensa I, de Gabriel García Márquez, me encontré in situ con su admiración por Pablo Neruda, de quien alguna vez dijo: "Es el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma". Harold Bloom, el implacable crítico, lo calificó al poeta chileno con una frase que no reconoce dobles lecturas: "Ningún poeta del hemisferio occidental de nuestro siglo admite comparación con él". Premio Nobel de Literatura en 1971, hombre de izquierda, diplomático, amigo generoso según quienes lo tuvieron cerca, admirado sin saberlo en detalle... Cuando lo galardonó la Academia Sueca, recuerda en sus memorias: “El anciano monarca nos daba la mano a cada uno; nos entregaba el diploma, la medalla y el cheque (...) Se dice ( o se lo dijeron a Matilde para impresionarla) que el rey estuvo más tiempo conmigo que con los otros laureados, que me apretó la mano con evidente simpatía. Tal vez haya sido una reminiscencia de la antigua gentileza palaciega hacia los juglares”. Hijo de José del Carmen Reyes Morales, obrero ferroviario, y Rosa Neftalí Basoalto Opazo, maestra de escuela fallecida debido a una tuberculosis cuando Neruda tenía un mes de edad, el escritor vivió una vida despojada de ostentaciones. Su fuerza, su impulso, sus búsquedas estaban en las palabras; en esas palabras que sabía ubicar mejor que casi nadie.
Estoy en Chile, ahora. Al sur, en la Región Magallánica. Y aquí, en Seno Otwey, un montón de pingüinos conviven en paz. Con una particularidad que los hace mejores: no se conoce ningún pingüino magallánico que haya engañado a su pareja. Se reconocen por las huellas de cada sonido único, personal, irrepetible. Caminan, con ese andar tan manso; sólo alterado por la incomodante presencia humana. Parecen preguntarse el motivo de las invasiones. Miran, nunca del todo acostumbrados. No saben, sospechamos, que algùn día entre sus tantas inspiraciones Neruda les escribió un delicioso poema. Un homenaje para ellos que desde el borde de ese océano en el que conviven en paz nos explican de qué se trata la fidelidad.

Pingüino
(Spheniscus Magellanicus)

Ni bobo ni niño ni negro
ni blanco sino vertical
y una inocencia interrogante
vestida de noche y de nieve.

Ríe la madre al marinero,
el pescador al astronauta,
pero no ríe el niño niño
cuando mira al pájaro niño
y del océano en desorden
inmaculado pasajero
emerge de luto nevado.

Fui yo sin duda el niño pájaro
allá en los fríos archipiélagos:
cuando él me miró con sus ojos,
con los viejos ojos del mar:
no eran brazos y no eran alas,
eran pequeños remos duros
los que llevaba en sus costados:
tenía la edad de la sal,
la edad del agua en movimiento
y me miró desde su edad:
desde entonces sé que no existo,
que soy un gusano en la arena.

Las razones de mi respeto
se mantuvieron en la arena:
aquel pájaro religioso
no necesitaba volar,
no necesitaba cantar
y aunque su forma era visible
sangraba sal su alma salvaje
como si hubieran cercenado
una vena del mar amargo.

Pingüino, estático viajero,
sacerdote lento del frío:
saludo tu sal vertical
y envidio tu orgullo emplumado.


Post publicado desde Punta Arenas, Chile.